Monday, October 3, 2016

Agradecimiento por la obra de Dios en la vida de la gente (parte 2)



Ahora que hemos visto las razones por las cuales es importante agradecer lo que Dios está haciendo en la vida de sus hijos que son nuestros hermanos en Crsito veamos mas detalladamente algunos de los ejemplos que nos ofrecen los apóstoles Pablo y Pedro para empezar a ver por qué cosas específicas podemos dar gracias.  De igual manera nos servirán como modelos a seguir para poder empezar a ponerlo en práctica.

Como vemos el apóstol Pablo fue un hombre que vivía agradecido con Dios y podemos evidenciar en esto en sus epístolas donde menciona allí razones por las cuales él acostumbraba agradecer a Dios.  Una de las primeras que queremos considerar es su costumbre de agradecer a Dios por la salvación de almas.  En Romanos 6:17 Pablo dice: “ Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregado”.  No nos ha de sorprender que Pablo expresara esta gratitud siendo que fue una de las razones por las cuales el mismo Señor Jesucristo dijo que había venido a este mundo.  Cristo mismo dijo: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36).

Dios no creo el hombre para vivir sin Él ni para vivir esclavizado por el pecado.  Lo había creado para disfrutar de la comunión con él y que de manera recíproca el hombre disfrutara de su propia voluntad de la comunión con Dios.  El pecado puso fin a esta íntima relación con el hombre y el hombre murió para Dios viviendo como nos dice en Efesios 2:2 en rebelión a Dios y en esclavitud. “De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.” (Juan 8:34)  La muerte y resurrección de Cristo le abrió al hombre la oportunidad de disfrutar nuevamente la libertad y una relación íntima y vital con Dios. 
Aquellos que reconocen a Cristo como su Señor y Salvador entonces viven en libertad y permiten que el plan de Dios de compartir su vida y disfrutar de su presencia sea cumplido.  Cuando alguien reconoce su necesidad de Cristo y llega a ser hijo de Dios y el cielo se regocija porque Dios en Cristo ha vencido y su plan y propósito para el hombre no ha sido en vano. Si Cristo con los ángeles se regocija (Lucas 15:7, 10) ¿no deberíamos entonces nosotros también darle gracias a Dios por haber vencido una vez más en la vida de uno más.

Además, si lo vemos del punto de vista humano, existen un sinfín de razones aparte de la libertad que Cristo nos da por las cuales podemos darle gracia a Dios cuando una persona reconoce su necesidad de salvación y se vuelve a Dios.  Mencionaré algunas razones aunque usted pudiera pensar en más habiendo visto lo que Dios ha hecho en su propia vida como resultado de la salvación. 

En primer lugar podemos mencionar que el hombre, cuando recibe la salvación, empieza a disfrutar de todas las bendiciones espirituales en lugares celestiales en Cristo Jesús.  (Efesios 1:3)  Ahora es hijo de Dios (Galatas 4:6) y su heredero juntamente con Cristo (Romanos 8:17).

Cómo tal el hombre, ahora en Cristo, recobra el poder mediante el Espíritu Santo para desarrollar por completo el potencial con el cual Dios le ha creado para su propia gloria.  Por más asombrosas que puedan ser las cosas que el hombre sin Cristo puede hacer, no se compara con aquello que Dios puede hacer y hará en y a través de aquellos que son sus hijos.  El potencial para hacer cosas maravillosas se multiplica aun cuando pocas veces lo vemos hecho realidad porque como hijos de Dios no nos ponemos del todo a la disposición de nuestro Dios para que Él haga lo que Él solo puede hacer.  Tenemos en las Escrituras testimonios de lo que Dios puede hacer a través de hombres que se ponen a su disposición: Daniel el profeta, José, Nehemías, el apóstol Pablo y pudiéramos nombrar más.

Además cuando el hombre entrega su vida a Cristo y recibe la salvación y vida nueva, su vida cambia.  Ya no es un hombre que vive en rebeldía a Dios y por lo tanto no está obrando contra los planes de Dios en el mundo creado, ni en la sociedad.  Cuando en verdad entrega su vida a Dios y permite que Dios obre en su vida cambiándolo de su antigua manera de vivir, deja de ser una persona que daña a su prójimo.  Ahora es un agente de Dios en el mundo que puede obrar a favor del bien de la humanidad empezando por beneficiar a los que le rodean pero con el potencial de hacer cambios importantes y duraderos en un ámbito más amplio como lo hizo William Wilberforce en Inglaterra promoviendo por años la emancipación de los esclavos hasta lograrlo, evento que desencadenó en el continente norteamericano el mismo movimiento.  Tenemos también como ejemplo a XX quien promovió la educación entre los niños pobres de Escocia estableciendo la escuela dominical y así también ayudando a abolir la explotación de los niños en ese país.

En un ámbito cotidiano, empieza a ser un padre o una madre que cría a sus hijos para gloria de Dios y busca su bienestar no abusando de ellos ni física ni mentalmente sino disciplinándolos en el amor y la amonestación del Señor. (Efesios 6:4).  Deja de ser una persona que se aprovecha de su prójimo tomando ventaja de él sino que busca de igual manera su bienestar.  Lo ama y de manera bondadosa busca su bien físico-espiritual en su totalidad (Santiago 2:15-16)  Ama a su prójimo como Cristo nos lo enseñó en la historia del buen samaritano. (Lucas 10:30-37)  En otras palabras obra en bien de la humanidad. 

No solo obra a favor del hombre sino también tiene el poder para cumplir con la encomienda de cuidar y desarrollar el potencial de la creación  (Génesis 1:28) tomando en serio la promesa que Dios ha dado de destruir a los que destruyen la tierra. (Apocalipsis 11:18)  Por lo mismo en Cristo el hombre deja de torturar a los animales que Dios ha creado, como algunos lo hacen en el nombre de entretenimiento y deporte como la pela de gallos o la corrida de toros, etc.  Cierto es que en ocasiones no vemos estas evidencias en razón de la falta de enseñanza y madures de los hijos de Dios pero el potencial existe que no existe en aquellos que nos son hijos de Dios.  Esto no es para decir que no hay personas sin Cristo que no se han hecho conscientes por la gracia providencial de Dios de la problemática que causa el pecado, pero la motivación y el efecto de sus hechos son tales con no le traen la gloria a Dios como debe de ser y sigue siendo cierto que el potencial de aquellos que están en Cristo es tal que ningún incrédulo puede alcanzar.

No sólo vemos esto, sino que también en Cristo ahora tiene la mente de Cristo como para cuidar de su creación y desarrollarla. Ejemplo tenemos de esto en las leyes del pueblo de Israel.  Dios dio un sinfín de leyes sanitarias con el fin de cuidar de la salud de su pueblo y evitar plagas y epidemias. (Éxodo 15:26;  Deuteronomio 23:13).  También tenemos como ejemplo a Salomón que por su temor de Jehová llegó a ser el hombre más sabio del mundo (1 Reyes 4:30) estudiando las distintas ciencias de su tiempo (1 Reyes 4:32-34).  A David Dios le dio la sabiduría para hacer instrumentos para alabarle (2 Crónicas 7:6).  En la construcción del Tabernáculo Dios doto a Bezaleel de la sabiduría para hacer la obra del tabernáculo en hermosura (Éxodo 36:1,2) y a hombres para tejer las cortinas (Éxodo 36:8).  No se si usted se ha detenido a fijarse porque algunas obras de orfebrería son más hermosas que otras.  En mucho tiene que ver el diseño y el cuidado con el que se hacen.  Estoy seguro que esto fue lo que Dios obró en estos hombres.  No hubo gente trabajando al “allí se va” ni de manera mediocre.  Al igual viendo los tejidos en una visita al estado de Oaxaca me enamoré de un tapete.  Al preguntar el precio me di cuenta porque.  La persona que lo había tejido lo hizo de una manera muy detallada y con mucho cuidado.  La diferencia se notaba entre todo que en el mercado se vendía.  Estoy convencido que de igual manera las cortinas del tabernáculo eran una obra de arte por encima de todo siendo que Dios dio a los artesanos la sabiduría para hacerlo.

De igual manera, Dios puede hacer lo mismo en cada uno de sus hijos en el grado en el que se someten a su dirección.  Creo que vemos pocos hijos de Dios que destacan en el desarrollo de su comunidad y de su país o en las ciencias porque pocos en verdad buscan glorificar a Dios de esta forma.  Pensamos que sólo se sirve a Dios y se le glorifica en el ámbito “espiritual” y perdemos de vista lo que se nos enseña de manera muy directa en 1 Corintios 6:20: “glorificad pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu los cuáles son de Dios.” Hemos hecho una separación entre lo “secular” y lo “espiritual” que no existe en las Escrituras. Una separación hecha por una filosofía de vida que no es de Dios.

Todo esto y más hace Dios y puede hacer en razón de la salvación que nos ha otorgado.  Por esto es que Pablo nos exhorta a glorificar a Dios tanto en nuestro espíritu como en nuestros cuerpos los cuales son de Dios porque el pagó por ellos en la cruz (1 Corintios 6:20) Imagínese el potencial que Dios ve en sus hijos. ¿No es esto motivo para agradecer a Dios? 

Thursday, July 28, 2016

La necesidad de hacer el llamado al servicio



Estimados Consiervos,

Que gusto me da poder saludarles de esta manera.  Dios no me dio la oportunidad de disfrutar la convención con ustedes, aun cuando si me dio la oportunidad de saludar a algunos de ustedes.  Espero que de alguna manera la convención les haya sido de bendición.

El motivo de esta carta es de animarles en la obra a la cual Dios les ha llamado.  Yo estoy convencido que no existe un mejor llamamiento que el ser llamado a difundir el mensaje tan glorioso que se nos ha encomendado de la salvación en Cristo Jesús.  

Me da tristeza, pero a la vez entiendo, cuando veo pastores que están cansados o desanimados en la obra.  Ese cansancio y desánimo es de esperarse.  Aun el apóstol Pablo sufrió cansancio. 2 Corintios 11:28: “y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias.”  Y Elias sufrió desánimo.  Sin embargo no perdamos de vista la meta a la cual hemos sido llamados.

¿Por qué menciono esto? porque a veces me pregunto si no nos conformamos con solo hacer lo que se requiere y no forjamos nuevos caminos dirigidos por nuestro Señor en razón de que pensamos que vale la pena.  “Ya lo hemos intentado tantas veces y mira dónde estamos.”  Pero también me hago la pregunta porque no veo que estemos animando a otros a enlistarse en las filas del Señor.  Cristo nos dijo que debemos rogar al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.  Junto con esto se requiere que expongamos la necesidad y hagamos el llamado en nombre de Cristo que otros se enlisten en las filas del Señor.

La idea de esta carta viene porque una hermana, que ha respondido al llamado de orar para que Dios levante más obreros para la mies y está orando para que Dios nos mande por lo menos 20 nuevos alumnos para este año que entra, me llamó esta mañana.  Me dijo, “Dios ha puesto en mi corazón que necesitamos animar a nuestros pastores a que expongan con frecuencia la necesidad de más obreros.  Ella sugería una vez al mes.  Le dije que les escribiría una carta y se los expondría, porque a mí también me preocupa la falta de pastores capacitados en México. 

Les animo hermanos que prediquen de la necesidad que existe de pastores y de la necesidad de obedecer al llamado de Cristo.  Nuestro México se está consumiendo por la violencia. La gente se está muriendo sin Cristo y nosotros tenemos la respuesta.  ¿Estaremos cómodos con nuestras iglesias como están o queremos ver más gente ganada para Cristo?  Si llegan a salvarse más almas habrá necesidad de más obreros y ¿de dónde vendrán?

Mi deseo es ver a un México y a un mundo cambiado por Cristo.  Animemos a la iglesia a cumplir con la gran comisión.  Oremos para que Dios envíe obreros a la mies.  Hagamos conocer la necesidad.

Dios les bendiga grandemente en esta obra tan preciosa a la cual Él nos ha llamado.

Wednesday, March 23, 2016

Dios no es un Dios en quien puedo confiar

“Dios no es un Dios en quien puedo confiar,” fueron las palabras de un expastor que le ha dado la espalda a Dios porque habiéndole rogado a Dios que le resolviera una situación difícil y penosa, Dios no le contestó el grito desesperado de su alma como él deseaba. 

Cuando escuché esto me hice la pregunta ¿Quién es el Dios en el cuál él profesaba creer? ¿Quién es el Dios a quien él predicaba? Pero tan pronto me hice esa pregunta, me surgieron otras.  ¿Cuántos que han profesado creer en el Dios de la Biblia no han pasado o están pasando por una crisis similar? Y ¿Cómo se evita caer en una situación igual? ¿Qué es lo que permite que otros creyentes sufran pruebas extremas y salgan con su fe intacta?

Creo que se puede afirmar que entre otros posibles factores una de las más importantes es nuestro entendimiento del Dios en quien hemos creído.  Digo esto porque puede existir una diferencia entre el Dios que se revela y define en las Escrituras y el Dios en quien hemos creído y a quien definimos de una manera no idéntica a las Escrituras.

Permítame darle un ejemplo para explicar lo que acabo de decir.  La Biblia dice que Dios es bueno en Salmo 107:1 y yo puedo decir lo mismo pero mi definición de un Dios bueno puede ser que sea distinto a la definición bíblica.  La cultura cristiana actual tiende a definir la bondad de Dios en términos de aquello que se nos hace agradable o nos causa placer.  La definición bíblica aunque incluye esto, también abarca el amor de Dios que disciplina a su hijo o le niega aquello que a la larga le va a atrofiar el crecimiento espiritual. ¿Cómo es mi Dios, cómo me lo presentan las Escrituras o hecha a mi propia imaginación?

Las razones de esta divergencia entre la verdad objetiva como presentada en as Escritura y aquella en la que creemos pueden ser varias.
  • Una enseñanza no fiel a las Escrituras que se predica como bíblica.
  •  Ignorancia por falta de enseñanza o tiempo en el conocimiento de la Biblia. 
  • Una falta de interés en estudiar o entender lo que la Biblia me dice de Dios.  (Le dejo la doctrina a los teólogos) 
  • Negar abiertamente la enseñanza de las Escrituras porque no me gusta o no se ajusta a lo que deseo de la vida.  Deseo que Dios se ajuste a mis planes y propósitos.

Cualquiera que sea la razón el resultado puede producir una reacción como la de este expastor.

Sin embargo, siendo que este hombre se dedicaba a estudiar las Escrituras ¿cómo puede creer que Dios no es un Dios confiable?

Vemos en las Escrituras que el Dios que es bueno y que promete contestar nuestras oraciones nunca ha prometido contestarlas de acuerdo a nuestros parámetros de bondad.  El siempre contestará lo que es lo mejor para nosotros según lo que en su omnisciencia y sabiduría sabe que sería lo mejor para nosotros en el marco de su plan divino.  Esto lo vemos ejemplificado en la vida de José1 que siendo vendido por sus hermanos estoy seguro que clamó a Dios exigiéndole saber cómo esto podía pasarle a él siendo un joven fiel en su creencia y amor a Dios lo cual se comprobó en su comportamiento en la casa de Potifar y en la cárcel después.  Pero Dios tenía algo mucho mejor para él que una vida cómoda en la casa de su Padre como el hijo preferido rodeado de su familia.  Dios lo quería usar para la salvación de toda una nación y de la vida de su Padre y sus hermanos.  (Génesis 50:20)

Si Dios no contesta nuestras oraciones como nosotros deseamos, podemos estar seguros que el en sus planes y propósitos a la luz de la eternidad tiene algo bueno preparado para nosotros.  Las Escrituras nos presentan un Dios así.  Si no queremos creer en un Dios así entonces tendremos que buscar un Dios distinto al de las Escrituras pero no acusemos al Dios de las Escrituras de no ser alguien en quien podemos confiar.

Dios no es un Dios en quien se puede confiar, si es un Dios que se define por mis expectativas, pero ¡sí es un Dios en quien puedo confiar si es el Dios de las Escrituras!


1La historia completa se encuentra en Génesis capítulos 37 al 50.

Thursday, December 11, 2014

Celebrando a la Virgen de Guadalupe: ¿Y qué tal si se cumple el milagro?

Celebrando a la Virgen de Guadalupe:
¿Y qué tal si se cumple el milagro?

     Hoy en las noticias escuchaba a un sacerdote que hablaba de todas las cosas maravillosas y milagros que han ocurrido en torno a la imagen de la virgen de Guadalupe.  Decía que en una ocasión le cayó a la imagen ácido muriático y que solo se restauró la imagen.  También decía que en el iris del ojo está plasmada la escena donde Juan Diego se presenta ante el obispo con la imagen estampada en su tilma.

     Yo sí creo que los milagros ocurren y que su origen no siempre es Dios.  Cuando Dios mandó a Moisés a presentarse ante el faraón, le dio unos milagros que hacer para comprobar que él venía departe de Dios.  Sin embargo, los magos del faraón duplicaron los milagros.  Ellos también tiraron sus varas en el suelo y se convirtieron en serpientes.  Moisés, ni en ninguna parte de la Biblia, rechaza que haya sido un milagro pero no era de Dios.  La serpiente (vara) de Moisés se traga a las otras serpientes.

     Puede ser que los milagros en torno de la virgen de Guadalupe sean ciertos, por otra parte pudieran ser inventos de hombres.  Sería difícil comprobar.  Pero supongamos que si sean milagros, aun así la Biblia condena la veneración y adoración que se le rinde a esa imagen.  En Deuteronomio 13:31-34 nos dice:

Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma. En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis.

     Si los milagros son ciertos entonces no son de Dios porque no están llevando a la gente a adorar más a Dios.  Le están poniendo más atención a la virgen y esto Dios lo condena.

          El peligro que veo no solo es para aquellos que siguen a la Virgen de Guadalupe, sino para todos los que hoy en día se emocionan porque ven que alguien hace milagros.  ¿Nos estaremos dejando desviar para adorar a otra cosa o a otra persona más que a Dios?

          Que Dios nos mantenga fieles a su palabra y que en estas fechas nuestra adoración sea sólo para él.



Sunday, September 7, 2014

         La Gratitud y la Justicia de Dios 

          El mundo en que vivimos sufre por la injusticia.  A menudo escuchamos de personas que han sido maltratadas por las autoridades mismas que nos deben de brindar protección y de ricos y pobres que se aprovechan de su prójimo y el crimen queda impune.

          Todos deseamos verdadera justicia, pero no se ve ni parece haber indicios de que lo veremos en nuestro mundo.

          “La organización Transparencia Internacional publicó . . . su Índice de Percepción de la Corrupción 2013 y ubicó a México en el lugar 106 de 177 naciones, lo que lo coloca como uno de los países más corruptos para el organismo.”[1] Esto nos indica la situación actual de nuestro país.  Según el mismo artículo, todos los países sufren de corrupción.  Porque esto ha sido un problema desde el comienzo de la historia humana, Dios en las leyes del Antiguo Testamento advirtió a Israel que no cometieran prácticas corruptas ni en el comercio ni en el proceso de justicia: “Pesa exacta y justa tendrás; efa cabal y justo tendrás, para que tus días sean prolongados sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.” (Deuteronomio 25:15)
La esperanza que tenemos nosotros como hijos de Dios es que nuestro Dios es justo y cuando todo se haya hecho y dicho su justicia prevalecerá. Esto nos debería producir gratitud.  Nuestro Dios no es como los otros dioses que tuercen el ejercicio de la justicia tomando cohecho -- o que nombre le podemos poner al hecho de que los dioses le hacen bien a sus devotos a cambio de una ofrenda o sacrificio. “Sea, pues, con vosotros el temor de Jehová; mirad lo que hacéis, porque con Jehová nuestro Dios no hay injusticia, ni acepción de personas, ni admisión de cohecho.” (2 Crónicas 19:7)

          En las Escrituras no parece haber una exhortación de agradecer a Dios por su justicia a diferencia de otros de sus atributos que hemos visto.  Sin embargo, creo firmemente que lo vemos como algo implícito en las enseñanzas de la Palabra de Dios.  Veamos que existen varias razones por las cuales podemos estar agradecidos con nuestro Dios por el hecho de que Él es justo.

          Empezaremos por ver que su justicia, como dijimos, prevalecerá para los que son sus hijos al final de los tiempos.  En el presente aun los hijos de Dios sufren injusticias y parece ser, que como el salmista nos preguntamos dónde está Dios cuando todo esto pasa. Es mi opinión que una de las  razones por las cuales se escribió el libro de Apocalipsis fue para darnos una esperanza que al final de los tiempos Dios y su justicia reinarán en este mundo y por toda la eternidad.  Vemos en este mismo libro que hay aquellos hijos de Dios, como en nuestros tiempos, que están pidiendo que se haga justicia. “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?” (Apocalipsis 6:9-10).  Junto con ellos hay muchos que en nuestros tiempos de manera injusta son torturados y muertos y cuyo único crimen es creer en Cristo Jesús como su Salvador.  ¿Hay justicia para ellos? Podemos decir con toda certeza ¡Sí! Nuestro Dios es justo y no pasará por alto esto que los hombres hacen. 

          Creo que a medida que se acercan los tiempos finales es importante que recordemos esto porque la Palabra de Dios le promete sufrimiento al cuerpo de Cristo antes que Él venga.  En vista de esto podemos vivir seguros de que Dios es un Dios justo. Debemos ofrecerle nuestra gratitud porque Él es un Dios que no se olvida de nosotros ni de la injusticia que sufrimos nosotros o nuestros hermanos en Cristo.  A final de cuenta Dios hará justicia y lo hará de manera perfecta.

          También debemos estar agradecidos con Dios porque en su trato con nosotros Él es justo.  Esto lo podemos ver en varios ámbitos de nuestra relación con Él.  Empecemos por ver su justicia en relación con nuestra salvación.
          Según Romanos 3:26 Dios en su salvación es justo y “el que justifica al que es de la fe de Jesús.”  La salvación que Dios nos ofrece no hace a un lado la justicia y es por esto que Dios en Cristo tuvo que cargar en su persona la culpa de todos nosotros: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” (2 Corintios 5:21) A la vez para aquellos que aceptan este sacrificio a favor de sí mismos, Él les ofrece una santidad perfecta: “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.” (Hebreos 10:14)
Sin esta satisfacción completa de la justicia divina no se podría de manera justa impartir una santidad perfecta, la cual se requiere para entrar a la presencia de Dios. Esta es una definición de una salvación completa porque sin santidad no podemos ver a Dios y ser restaurados Su plan perfecto. “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” (Hebreos 12:14). 

          No es esto algo glorioso.  Si Dios de manera injusta ofreciera la salvación al mundo, no podríamos nunca estar seguros de las condiciones por medio de las cuales pudiéramos alcanzar esa salvación, como tantos que en otras religiones buscan la salvación pero nunca están seguros de ella.  Volvemos a hacernos la pregunta, cuantas misas se tendrán que ofrecer para asegurar la salvación o que tantas penitencias antes de estar verdaderamente seguros del perdón.  Solo Dios, porque es justo, nos puede asegurar la salvación.  El pecador arrepentido puede saber con certeza que sus pecados han sido perdonados y que ahora es hijo de Dios porque en su justicia Dios ha cumplido con todas las exigencias de Su ley y nunca cambiará las condiciones bajo las cuales Él ofrece a toda la humanidad la salvación. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (1Jn 1:9)Es por eso que decimos que esto es algo glorioso y como consecuencia algo por lo cual, como ya dijimos, debemos agradecer a nuestro Dios.

          No es solo en la salvación que Dios nos trata con justicia.  Dios juzga a toda la humanidad con su justicia y pesa el valor de cada una de nuestras acciones de la misma manera.  Esto también debe traer un sentido de seguridad para los que reflexionan en ello.  Sabemos que Dios juzga y al juzgar lo hace de manera justa. “Delante de Jehová, porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con rectitud.” (Salmo 98:9) Nunca se desvía ni a la derecha ni a la izquierda.  Si conocemos su Palabra y su ley sabemos exactamente lo qué podemos esperar de Él.  Nunca habrá sorpresas. Por una parte esto es motivo de gratitud y como este Salmo lo expresa, por esta razón
Cantad alegres a Jehová, toda la tierra;
Levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos.
Cantad salmos a Jehová con arpa;
Con arpa y voz de cántico.
Aclamad con trompetas y sonidos de bocina,
Delante del rey Jehová.
Brame el mar y su plenitud,
El mundo y los que en él habitan;
Los ríos batan las manos,
Los montes todos hagan regocijo
Delante de Jehová, porque vino a juzgar la tierra.
Juzgará al mundo con justicia,
Y a los pueblos con rectitud.
(Salmo 98:4-9)

Hubo un tiempo que me preguntaba sobre lo apropiado de este Salmo.  Como se le insta a la creación a alabar a Dios porque el juzgará al mundo, si su juicio será devastador.  Sin embargo, si reflexionamos en verdad es motivo de gratitud porque aun hay y habrá verdadera justicia. Es porque Dios es justo en todo, que podemos vivir seguros bajo su dominio.  En las obras de sus manos nunca hay injusticia y siempre nos juzgará justamente.

Para algunos esto pudiera ser un panorama aterrador pero para el hijo de Dios esta es una verdad que nos reconforta porque en Jesucristo se hizo toda justicia.  Por otra parte como dice en el Jeremías cada persona será juzgada por su propia maldad: “cada cual morirá por su propia maldad.” (Jeremías 31:30)  Justos no pagarán por injustos como suele suceder en este mundo.  Por otra parte, si quebranto la ley de Dios, sé que esperar.  La ley de Dios y su Palabra es clara.  No requiere de mucha inteligencia entender cuál es nuestra obligación y deber como seres humanos y como hijos de Dios. La justicia no existe en ocasiones y en otras no. Esto nos quita toda inseguridad.

Cuando la justicia no existe, el hombre vive de manera insegura como el hijo que nunca sabe cuando sus padres lo han de castigar porque no sabe cuantas infracciones se requieren para que sus padres se harten y le caigan con todo el peso de la ley o si habrá castigo sencillamente porque ellos están de mal humor.  En el mundo vemos esto a menudo en situaciones como cuando uno pasa junto a un agente de transito en la calle y sigue uno checando por el retrovisor para asegurarse que no lo van a detener.  Dios no es así, su justicia es eterna. “Tu justicia es justicia eterna, Y tu ley la verdad.” (Salmo 119:142)

          De igual manera, porque Dios es justo el recompensará a cada uno las obras que se han hecho en su nombre y para su gloria porque Él lo ha prometido. “Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.” (Marcos 9:41) y “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” (Apocalipsis 22:12) Después de habernos dado la salvación, en su justicia en razón de sus promesas Dios nos recompensará de maneras en que aun no podemos entender.  A su vez habrá aquellos que por hacer caso omiso a la Palabra de Dios o por poner más en alto los placeres y ocupaciones de este mundo en vez de la voluntad Dios, sufrirán perdida.  “Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.” (1 Corintios 3:15) Aun en esto Dios es justo, la persona sufrirá pero no será excluido de su presencia porque en su justicia Cristo cargó con toda su culpa.

          Pudiera ser que se podrían explorar otros ejemplos de la justicia de Dios pero éstas nos bastan para ver que la verdad que Dios es Justo es un motivo para agradecerle a Dios. 

Cantemos alegres a Jehová, pueblo suyo
Demos gracias los redimidos
Porque nuestro Dios es eternamente Justo.





[1] México está entre los países más corruptos para Transperancy International. CNN México [en linea]. 3 Diciembre 2013. [fecha de consulta: 7 Septiembre 2014]. Disponible en: http://mexico.cnn.com/nacional/2013/12/03/mexico-esta-entre-los-paises-mas-corruptos-para-transparency-international.